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sábado, 22 de enero de 2011

Stuart y Amenazas. Cap. 9

-Estoy en el colegio, papá –dije mientras le daba la espalda a Sebastián para que no oyera nada –, ¿por qué? ¿Necesitabas algo?

-Será rápido –habló –, ¿qué harás este fin de semana?

Su pregunta me distrajo por completo; en realidad, no me hubiera puesto a pensar que a mi padre le importara lo que haga en fin de semana.

-Papa –dije tratando de sonar tierna. A él le encantaba cuando hacía eso –, es martes; todavía no tengo nada planeado. ¿Por qué preguntas?

-No planees nada –exclamó justo después de que yo terminara de hablar –.

-¿Qué tienes en mente? –enarque una ceja para mí misma, sabía que él ya había planeado más de algo. Mi estomago se revolvió; no había visto a Stuart en más de dos meses, solamente había hablado con el por teléfono tal como cuándo me llamo el día anterior. Justo a ésta misma hora.

- Pues –sonaba un poco nervioso ante la reacción que pudiera proporcionar –, no sé si tu madre te ha contado, pero he comprado una casa afuera de la ciudad.

-No –dije extrañada –, ella no me ha contado nada.

-Bueno –dijo –, no esperaba que te dijera algo todavía, puesto que la llamé ayer en la tarde para decírselo.

¿Habría sido por esa llamada inesperada de mi padre la razón principal del llanto de mi madre por la tarde? Sabía lo que se sentía ver a los demás progresar y luego verte a ti mismo y darte cuenta de que sigues en el mismo lugar en donde empezaste, así que supuse que eso le estaba pasando a mi madre: oír que mi padre ya había dado el primer gran paso en su vida luego del divorcio, pues, le ha de haber afectado.

-¿Y qué tengo que ver yo con tu nueva casa? –pregunte tratando de modular mi voz.

A la hora del divorcio, mi madre se encargo de decirme todo tipo de cosas para que yo no tuviera ningún rencor en contra de mi padre, pero sentir la tristeza de mi madre por alguien que, obviamente, ya había seguido su camino no era muy fácil de comprender.

-Quiero que vengas, solo tú –hizo un pequeño énfasis en el “solo tú”. –Quiero que la conozcas primero que nadie.

-¿Éste fin de semana? –pregunté solo para dejar las cosas en claro.

-Sí –afirmó él –claro, si no tienes nada más qué hacer.

La verdad era que me moría de ganas por ver a mi papá lo extrañaba demasiado. Por un segundo, pensé que sería buena idea preguntarle a mi madre antes de acceder, pero luego me dije a mí misma que el sujeto con quien estaba hablando era mi padre así que hablé:

-Me encantaría, papá –un poco de júbilo escapó por mi boca.

-Ésta bien –habló él; por su tono de voz, supe que estaba sonriendo –. Te llamo más tarde para más detalles, porque si sigo hablando entrarás tarde a clases.

¡Mis clases! Giré mi cabeza un poco para ver con el rabillo del ojo en donde Sebastián se había quedado; la verdad era que no me sorprendería ver que se había ido. Pero ahí seguía, apoyado sobre la parte delantera de mi coche, apoyado en una pierna y con una mano detrás de su nuca. Su suéter delgado hacía posible ver sus brazos, aparentemente bien formados. Sin darme cuenta, lo estaba observando fijamente con la boca abierta, hasta que alguien en el teléfono gritó mi nombre.

-Si nos vemos papá –dije distraía tratando de no empezar a hiperventilar –, adiós. Te amo.

Colgué y halé a Sebastián del brazo en señal de que se nos había hecho tarde. Por una parte, fue solo un capricho mío.

-Espera –dijo, literalmente, parando mi tren –. ¿Qué clase te toca?

-Biología –crucé los dedos para que a él también le tocará esa clase, pero al ver como su rostro se des iluminaba supe que no sería así.

-Dime cuál -musité frustrada; él lo notó por supuesto.

-Física –torció su boca en una mueca.

No me preguntó por el lugar en dónde se encontraba el salón así que supuse que ya lo sabía. Él se fue casi que corriendo mientras yo me quedé ahí parada por ninguna razón. Vi como Sebastián se alejaba y empecé a correr a mi casillero.

Ni Luisa ni Natalia estaban en ahí así que imaginé que ya se habían ido, me apresuré a sacar mis cosas de Biología y salí corriendo para el salón.

Al entrar, me topé con alguien accidentalmente.

-¡Ay, perdón! –exclamé.

Levanté la vista para ver a quién había lastimado con mi torpeza y poco a poco vi como una gran espesa melena rubia se alzaba sobre mí. Casi expreso una mueca sin querer al ver el rostro de Jasmine frente a mí, con su actitud fastidiosa y esa expresión en su rostro que quieres quitarla de un golpe.

-¡Ay, hola! –exclamó ella.

Por un momento pensé que me mandaría al infierno por haberla hecho tropezar, pero no fue así.

-Lo siento –se disculpó ella.

-Fue mi culpa –admití. Solamente esas tres palabras salieron de mi boca; no me iba a permitir hablarle solo por una buena acción que ella hizo.

-Tú eres –vi que trato de recordar mi nombre, o al menos se esforzó por hacer.

-Kate –terminé yo.

-Cierto –afirmó ella –. Es apenas mi segundo día, discúlpame si no lo recordaba.

Ya está bueno, ésta muchachita no fue tan amable conmigo ayer. Mi mente disparaba pensamientos sobre Jasmine, pero luego pensé que la había juzgado mal.

-¿Te puedo pedir un favor? –pidió ella con ojos de cachorrito.

¿Qué intenta hacer?, pensé en mi cabeza.

-Claro –dije tratando de disimular mi tono de voz.

-¿Te puedes sentar a la par mía? –preguntó nerviosa.

Abrí los ojos como platos al oír lo que me estaba preguntando. Asentí con la cabeza puesto que estaba totalmente aturdida debido a ésta rara actitud.

Entramos a la clase y le hice señas a Luisa para que supiera que no me sentaría con ellas. Ella hizo un gesto de extrañez debido a mi decisión, pero tenía que llegar al fondo de todo esto.

-¿Necesitabas algo? –dije al sentarme, vi que no había llegado la maestra así que si era posible, entablaría la conversación para dejar a relucir mis dudas.

-Pues si –admitió ella con una sonrisa –. ¿Qué tanto conoces a Sebastián?

Su pregunta me dejó en shock. Así que por ahí iba el camino, ¿eh? Bueno, si era por Sebastián no tendría por qué importarme; él era libre de hacer su vida y no tenía por qué intervenir, y si yo era una herramienta para que Jasmine fuera parte de su vida, pues no lo evitaría.

-¿Por qué preguntas? –era inevitable por mi parte contestar con otra pregunta; fuera lo que fuera mío, primero necesitaba saber sus intenciones. No era algo seguro que me las dijera al primer intento, pero de errores de aprende.

-Te seré sincera –dijo. Y al primer intento lo logré –, realmente me gusta mucho Sebastián.

Enarqué una ceja y pensé seriamente en responderle con un “Igual que a mí”, pero sabía que ella me quemaría viva. Le hice un gesto para que continuara.

-Y realmente quisiera pedirte un favor con respecto a él –sonrió tan tiernamente que casi me resultaba difícil negarle la petición.

-¿Y qué es? –dije mientras me quitaba el cabello de la frente.

-Quiero que te alejes de él –su tierna sonrisa de pronto se tornó en una amarga mueca. Sus palabras fueron frías y duras como el hielo. Me costó un poco de tiempo pensar lo que me había pedido, todavía consideré la posibilidad de que fuera una broma, pero su rostro no lo denotaba.

-¿Qué? –las únicas patéticas palabras que brotaron de mi boca.

-¿Estas sorda o qué? –preguntó realmente pesada. Está bien, ahora ya estaba claro de que no era ninguna broma –. Aléjate de él.

No lo estaba pidiendo, lo estaba ordenando. Su actitud me empezaba a fastidiar.

-¿Y por qué tendría que hacerlo? –pregunté tratando de irritarla más.

Torció los ojos con actitud prepotente, dudo antes de hablar, pero aún así lo hizo:

-Porque él mismo me lo dijo –soltó, no sonaba segura de sus palabras, pero aún así dolieron como navajas.

-Entonces que él mismo me lo diga –subí un poco el tono de mi voz debido a la histeria.

Movió su espesa cabellera y me miró fijamente a los ojos.

-Mira, la verdad no me importa si lo crees o no –habló con prepotencia –, pero quiero que te alejes de él. Eres como algo tóxico que se expande por todo su cuerpo, no creas que no me haya dado cuenta.

¿En realidad era algo tóxico para Sebastián?

-Y también veo que lo hostigas todo el tiempo –continuó ella, disfrutando ver la expresión en mi rostro. Y era la verdad: me había vencido con sus palabras –, déjalo en paz. Te aseguro, querida, que le harías un favor a todos.

Enarqué una ceja. ¿Por qué diablos me estaba afectando las palabras de una pobre patética sin vida? Inhalé profundamente antes de responder:

-Créeme “querida” –hice énfasis en las comillas –, lo haré si él mismo me lo pide.

Ella estaba a punto de debatir mi respuesta, pero entró la maestra de Biología y fue como si Dios la hubiera mandado y hubiera evitado una gran vergüenza.

Me mantuve todo el maldito periodo debatiendo mi sub consiente sobre qué tan reales eran las palabras de Jasmine, si era cierto que estaba hostigando a Sebastián o si en realidad no quería nada conmigo. Encontré todas las razones para que eso fuera verdad y todas las razones para que eso fuera mentira e hipotéticamente, mis cálculos me decían que podría ser verdad.

Me estrujé los sesos para entender lo que hablábamos, pero no pude. Sentía la viva esencia de Jasmine regocijándose por dentro, matándose a carcajadas. Tal y como lo hacía en mi pesadilla.

Toco la campana y salí disparada para el salón del periodo libre. No me quería encontrar a nadie, tenía muchas cosas que pensar aparte del tremendísimo dolor de cabeza que se me había formado por culpa de Jasmine.

¿Ahora qué haría? No podría ver a la cara a Sebastián sin evitar preguntarle, o sin evitar deshacerme en ellos lo cual ya estaba bastante mal. Tenía que ser fuerte y evitar ver a Sebastián, evitar hablarle; en pocas palabras, me tendría que alejar de él.

Entré al salón y lo vi, sentado, esperando. Vi que tenía un asiento apartado, supuse que para mí y en ese momento se me estrujo tanto el corazón que me quería poner a llorar. ¿Cómo era que él me quería lejos? Respiré hondo y preparé una que otra palabra para… ¿alejarme de él?



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Bueno, ese fue el cap. Me prometi publicar el viernes, pero me agarro por Skypear con una amiga asi que no pude.

Note esta semana que eramos 60 seguidores y hoy de la nada somos 59 D: PELA ! XD

Bueno, mi semana estuvo TAN atareada, cansada, somnolienta y sobretodo cansada.. pero ya ven, sigo aqui escribiendo para ustedes y porqe amo lo que hago :)

Les dejare mi Twitter, ahi estare informando de cuando subire el cap nuevo y como va :)

@Majoo_Garciaa

Deseenme suerte esta semana, ya no se que hacer con un amigo que.. bueno, mejor ni les cuento ._.

Nos leemos luego chicas ;) Gracias por el apoyo, gracias a todas las que me siguen leyendo y gracais a las que comentan mis entradas. Se les agradece a todas su apoyo incondicional apesar de la falta que tiempo. :') me haran llorar :3 HAHA no se crean :))

-Saludos..

- Mariajose Garcia S.

5 comentarios:

  1. Aj que molestosa es Jasmine ¬¬ Ahora llenó de dudas a Kate :( Publica proto, amé el capítulo !

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  2. Hola Majo! Que pasa con tu amigo?
    Mucha suerte esta semana! Y descansa.
    Un beso enorme, Majo.

    Agostina

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  3. aaay hace tiempo que no comentaba JOJO dejé abandonado el blog D:

    me llega Jasmine se parece a una chica de mi curso, es idéntica; me da ganas de arrancarle la cabeza XD
    Pronto pronto capítulo porfavor me encanta esta web nove,

    besos , canndymandy :D

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  4. pinche jasmine -.-' simplemente no me agrada.
    ihhhh los divorcios :/ que horror es estar dividido entre tu mama o tu papa :/
    ohhh bueno volviendo al cap. LOVE IT BETCH :) hahahahahaha tu ya sabes que siempre me encantan ;)
    cht por cierto tu twitter no era majolovesglee? O:
    bueno bueno publica cuando puedas majo :D

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  5. por favor, quien es el que pusiste en la foto de sebastian? nunca supe su nombre y es muy lindo (:

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Hola, Soy Majo!
Comenta y dime qué tal esta mi blog?
Dime si soy buena o si simplemente debería dejarlo
:D
Grx